domingo, 31 de marzo de 2013

Este poema estaba pendiente de ver la luz,
pero hace tiempo que se había asomado
por mis páginas, conste.


Ya no sé qué es verdad
y qué mentira
cuando hablo de este dolor.

Tengo las piernas temblando,
y las siento palpitando
como si algo o alguien quisiese escaparse
o revolverse
entre ellas.

Cuando las miro, mis ojos laten al unísono
y no sé qué delirio
me está atacando esta vez.

Llevo un calor dentro
que me está quemando hacia afuera,
desde las puntas de los dedos.

De ahí mis cicatrices, corazón.

Cuando quiero calmarme
pienso en ti,
enredado en mi pelo
como un niño columpiándose en el parque

Te he buscado en una calle
encendida de futuro
y algo ha vuelto a salirme mal.

Vuelve el fuego

el dolor

y entonces te noto tirar de mí.

Con fuerza. Con rabia.

Y vuelvo a no saber si quieres
o intentas
domar a la bestia
o hacerme pagar todos mis fallos.

Me has dejado las rodillas desgarradas,
y con ellas, la garganta seca de
tanto gritar tu nombre;

me convierto en un mar dónde todos naufragan,
quiero decir:
llena de muertos y muerte.

Y me despierto, dolida,
sola,
vacía. Tú has dejado de ser mi inmortalidad y yo,
yo estoy sudando
aunque aún no has venido. Puede ser que hoy
otra vez
me acueste temprano
para no pensar en ti. En que te has ido, de nuevo
sin despedirte

En que me he quedado sin piel
y tú
te has dejado un poco de saliva
entre mis sábanas.

2 comentarios:

  1. Siempre me ha parecido tarea difícil eso de trasmitir el dolor con palabras.
    Y bueno tú lo consigues, como si el dolor que describes arrasase todo mi cuerpo.

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  2. ¿Sabes porque me gustas? Porque cuando escribes es como si me hablases cerca,como si te conociese desde siempre,pequeña,como si estuvieses aquí,en Alicante, conmigo. Y yo pudiese abrazarte fuerte,formando un uno.Como si pudiese susurrarte al oído; "¿A quien tengo que matar?" mientras te seco las lágrimas.

    http://www.youtube.com/watch?v=ch7XDZPRy8c

    PD: La inmortalidad eres tú, que no te engañen.


    D.

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