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domingo, 25 de noviembre de 2012

Solías decirme con tus silencios
que las noches sin luna
mejor desnudarse solo,


que tomar la mano
en lugar de una copa
era un insulto a mis versos


que ojalá verme
sonrojada y sonriente
con aquella cara de sexo, según tú,
tan preciosa;
escribiendo,
siempre borracha y a la vez serena,
siempre ausente
y desnuda en piel y alma.


Repetías incesante
que tenías un corazón canalla del que no debía enamorarme,


que yo no sabía querer bien
y que a golpes
tampoco lo entendería.


Me pusiste un muro a la altura de tus miedos
y me prohibiste aprender a trepar.


Me dejaste la arena pegada a la piel.
pero te llevaste el mar y la playa
en cada viaje.


Te me hiciste tan inalcanzable, cabrón,
y un poco
te odié por ello.


Pero ahora,
a oscuras,
nos pienso alegres, exhaustos
y desgarrados en la cama
y aún recuerdo los espasmos de tu polla
justo antes de correrse
en mi boca,


y eso, cariño,
muy a tu pesar,
comprendí que era el amor
y no los versos de Neruda.

lunes, 22 de octubre de 2012

Nostalgia

¿cómo se sacan las castañas del fuego?
respondo lo que aprendí
viendo en las manos quemadas de mi
madre:
quemándote
para que así otros,
los tuyos,
no se quemen.


La nostalgia, un poco, se define recordando
que cuándo era pequeña, al acabar de comer
veía cómo Ella salía al patio de casa
para fumarse el cigarrillo que no le dejábamos encender en la mesa,
y cómo se sentaba en las escaleras
a las que no podíamos subir muy rápido
por si las moscas,
y se pasaba un rato hablando con las flores,
flores que casi siempre
le devolvían la sonrisa.

Supongo que es también
un sentimiento de culpa por no haberle dado más la mano,
o no haberla quitado en el momento justo
y ahora andar quemados
de tanto ponerla en el fuego
pero no arrepentidos.

La nostalgia es
pedirle perdón por no haberla visto fuerte
con lo fuerte que es Ella
y haber seguido jugando con los años.

Y es pasar un verano encerradas
hablando de todo lo que,
como hija rebelde
y dolor de cabeza por excelencia que soy,
me había jurado no contarle.

Y es que la nostalgia se cree poeta,
pero en realidad es muy puta,

y hoy me ataca desde la niñez,
y lo siento,
pero habla de madres,
de mi madre,
que se rompe porque no sabemos agradecer
como merece
y siempre,
sin excepción,
nos espera con la comida en la mesa cada fin de semana,
por si acaso.

domingo, 14 de octubre de 2012

A una testaruda

Un día de estos te como
de lo frágil que te pones por culpa de las gilipolleces de otro.
de lo torpe que crees que te vuelves,
de lo rota que te veo por no llevar las riendas.
Un día de estos,

el menos pensado,
voy a demostrarte que te voy a dar la mano
hasta que te tires sola a la piscina,
y estará llena, por fin, y no habrán más golpes.

Que a lo que me refiero es a que no eres estúpida,
que lo que te pasa a ti es que tienes corazón
¡TE SOBRA CORAZÓN!
a ver si te lo metes en el coco, guapa.

sábado, 13 de octubre de 2012

Ahora que te has ido de verdad,
leo nuestros poemas
y ya ninguno parece que te haya nombrado nunca.

Ahora que no me llamas,
ni te llamo
ni gritamos eso de que jugarse la vida sería tan bonito.

Ahora que tú no apareces en casa
y yo no te pido que lo hagas,

Ahora que no estás

Y ya no dueles.

Paso los días hablando del Ahora
para que tus ayeres
no me pisen.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Un grano de arena


Acabarán los días
rutinarios,
consecutivamente
las noches harán de ti una voz desabrida
en las que te encontrarás solo

solo, ahora
que el sexo de algún pobre desconocido
me apura un sordo gemido al aire
que recuerdo tus manos
y me lleno los ojos de amaneceres pasados,
que las lágrimas me cubren de nombres
que no van más allá de tus letras.

No,
no es recordarte
el ejercicio que hago mientras tú caminas,
no,
son los besos amargos
el sin-amor ese que tan poco gusta
y sabe tan a ponernos en marcha y fluir,
fluir ríos enteros de semen
y muerte

Es algo así como que ya nada tenga sentido
y que cada vez me quiera más. Y no es tristeza
sino ganas de vivir las otras vidas

tal vez ahora sea

un grano de arena
en medio del desierto.

jueves, 12 de abril de 2012

Hoy es día de cebollas.

Cómo todos los poemas que ayudas a que salgan,
este también es tuyo, gorda. Por ser mi refugio,
siempre, te quiero.

Hace varias vidas que te encontré
y te quise por tus calcetines,
(eso creo que nunca lo supiste)
siendo las pequeñas,
con tus mayitas.

Y te vi un día de casualidad
no recuerdo porqué ni dónde
pero te vi pasar,
y supe quién eras, y te adoré igual,
y tus calcetines.

Pero desde hace un año hasta hoy
venimos plantando campos de fresas
en días que se nos pintan azules
(porque tú eres azul entera,
y yo eso lo tengo en cuenta)
y a base de cultivos
nos hacemos felices mutuamente.

Las mentes,
la gente creciente y decreciente,
decrecientes deficientes,
sólo tú me entiendes.

Y a veces de cebollas,
los campos de cebollas
por llorar sin razón
y con ella.

Campos enteros a sangre segados
cegados los ojos de tanto dolernos
de tanto llorarnos
de desquerernos.

Y las lechugas,
cuánto dicen las lechugas eh
pues si te gustan que te gusten, y chócala, joder,
a ti te tienen que querer bien.

Pues quizá nos dé por ahí dentro de poco,
quién sabe.

Y las personas menguantes,
de eso sí sabes.
Y las vacías y las llenas.
Tú eres de las llenas, aunque no lo creas.

Y aunque de llorar sabemos de más,
desde hace un año a aquí.

Siempre las cebollas.
Hoy es día de cebollas.