domingo, 12 de mayo de 2013

Cuidado con mis cristales.

Hace tanto que estás callado. No conozco tu piel. No te veo
ni te escucho danzando por aquí,

¿es que duermes o qué pasa?

Si has sacado a otra a bailar
mejor avísame.

Estamos a tiempo de perderlo.
Pero para el amor no te queda; eso que no se me olvide,
por favor.

¿A cuánto me cobras la sonrisa?
Mira que se me ha ido puliendo con las piedras que me han rodado por encima
y ahora ya no mido a quién se la regalo.

¿En qué aleteo desistirá la mariposa?

¿En qué cama te soñarán esta noche?
                                                       Además de en la mía, claro.

¿De qué grano harás una montaña de hambre? ¿A qué río culparás
de que no llores?

¿A quién devorarás hoy con rabia? (Yo aquí estoy, por si te sirve)

Te cambio mi buena muerte
por 7 años de mala vida a costa de tu reflejo roto.

Esta calle no lleva a Roma,
camina tranquilo.

Hay náufragos en desiertos.
Hablo de islas.

Y de mí.

¿Cómo no hacer caso a tus manos? Si prefiero madrugar en tus pupilas y
que me abraces cuando no sé qué es lo que espero.

Ojalá tu voz resuene dentro de mi boca
cuando despierte.

Se me han borrado las huellas dactilares de las caricias que no te he dado.

Me muerdo los labios por no quererte a todas horas,
y el sabor metálico de la sangre
me recuerda al avión
que nos separa. Y no quieres coger.

Haces más herida cuando me giras la mirada que el destino.
Cuidado con mis cristales,
son de las botellas de ron
que me he tragado por no olvidarte.

Yo ya sólo quiero dormir desnuda
en una playa
que no lleve tu nombre.

Perdóname... se me ha agotado la impaciencia: Me voy,
no quiero recordarme

que ya no estás.

2 comentarios:

  1. Eres exactamente igual de bonita que todo lo que escribes.
    Y no te cansas de matarnos un poquito más cada vez (y ojalá nunca).

    :)

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