miércoles, 16 de octubre de 2013

Aunque esté mal contar mentiras.

Quería escribir un libro

un libro lleno de arena,
que me recordase a ti en cada una de sus putas páginas.

Hubiera descrito todos tus golpes,

me habría subido la falda
únicamente
para que tú me vieras. Feliz.

He estado planeando el suicidio perfecto,
el que, sea como sea
acabara contigo antes. Pero ya ves, aquí sigo,
vivita y sin escribir.  Nada. Sin una isla a la que subirte.

Vaya mierda.

Que te recuerdo follando en sofás naranjas,
sábanas naranjas
cielos naranjas. Y tú queriéndome en negro.

Y dejándome sin tinta.

Dónde cojones estará tu espalda ahora que no soy yo
la que se corre porque me besas.

No me hagas caso,
estoy cuatro rones más triste que tú, qué esperabas.

Ando sin bragas por casa, esperando que alguien
venga
a hacerme poesía
y no caer.

Tengo cosas que contarte:
-Soy escombros desde el maldito 11 S.

El de Manu, digo.

-Hace 22 horas que no lloro.

-Tengo miedo a no sangrar. A estas ganas de abrirme las penas
de arriba a tus bajos
para ver tinta de una vez.


La gente que me quiere no lo va a entender nunca. Que me despierte todos los putos días
con la terrible sensación de que
aún
no me he muerto. -Borges diría ahora
que nunca va a morirse del todo dado que aún no lo ha hecho, 
y qué acojone me está dando.

Vengo a besar a cualquiera
en los portales.

A enamorarme de una pantalla
de pelo largo, y labios bonitos.

Vengo a beberme copas
que ahora están enteras.

Como todas las naranjas desde que no eres mi mitad
en ningún sofá
o sábana
o cielo.

Vengo,
de vengar. La memoria de los que siguen aquí.

Vengo, porque venir es alguna forma de volver,
en un mundo paralelo.                         Seguro.

Te estoy sonriendo.


En cualquiera de los casos, sólo me interesa saber
que el mundo empieza
y acaba
en la puerta del mar.

5 comentarios:

  1. Mira que te leo muy de vez en cuando pero es que cuando lo hago, no sé si en naranja, pero lo flipo en muchos colores.

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  2. Todos tus poemas tienen ese color del mar de tu isla, tan bonita, como tú. La sensación de esperar en los asientos de un aeropuerto, o por los suelos, entre maletas a llenar, para coger aviones a un destino que ya no llama a la puerta en persona; despegar, de alguna forma. Aunque sea en la barra de un bar vaciando copas llenas; invitando a heridas con sal y limón, con ron. Sobre todo eso. No sé. Eres vértigo, por el placer de caer y no por miedo.

    Un abrazo de los que necesites.

    :)

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  3. "Dónde cojones estará tu espalda ahora que no soy yo la que se corre porque me besas" me encanta. No dejes nunca de escribir tan bonito.

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  4. Ella es así, entras y te golpea de frente, con esa sonrisa que tiene que parece que te va a tragar y tú quieres que te trague, evidente. Y tú quieres ZAS en toda la boca, pero no, te golpea la cabeza. Y ahí se quedan, tus ganas de besarla. Porque cualquiera entra aquí y sale entero de esta isla. Yo ya empiezo a creer en las sirenas y sólo la he oído cantar.
    Escribes bonito no, pa' bonita tú, escribes que das calorcito. Y eso se agradece, que así me llevo el corazón abrigao', so náufraga.

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