martes, 30 de abril de 2013

A la distancia, que es muy puta. Y a ti,
claro.


Hay noches en que el insomnio se viste con tu nombre
y deja huella.

Como cuando gritas desde la cama
esperando que la montaña, solitaria y dormida,
responda a tu eco.

Como si el vacío se vendiese
por metro cuadrado a construir. Y tú dieses para ciudad entera.
En ruinas.

Como las noches en que dormir
es peor
que caerse al abismo
por voluntad ajena.

Como esperar una respuesta
evitando formular todas las preguntas.

Como dejarlo todo por esta distancia
entre tu sueño y mi insomnio.

Como el mar que me susurra que mejor
me olvido de ti.

'Y si no, qué' le dijo la Poesía a la razón.
Nosotros respondimos:
Pues mejor.

Quiero dibujar tu manera de dejarme sin corazón
cada vez que me miras.
Pero de este pincel que son mis dedos
sólo me salen
manchas de tinta
sobre la piel.

domingo, 28 de abril de 2013

*ponedle título vosotros*

Cariño, necesitamos distancia. Dos mil km me parecen muy pocos. Las 500 noches sin ti, me han parecido 19 días.

Soy un kamikaze desenamorado que ya sólo puede aprender a hacer crack.

Tengo que dejar la música, los excesos.

Ya no te quiero tanto.

La poesía que ahora me cuelga de las manos se parece demasiado a lavar los platos, a tender la ropa, al polvo de las botellas de ron que dejé en las estanterías.

Amor, no me sale llamarte amor desde que no me desayunas. Desde que en lugar de pasear desnudo, te vistes corriendo al salir de la ducha.
Después de correrte.
En otra casa.

Perdón por el drama.

Por recordar que habíamos olvidado. Por interrumpir de nuevo tus cuentos. Por despertar a los fantasmas.

Tengo sueños en los que ya no puedo dormir. Y es tu culpa, ¿quién te manda a soltarme la mano? Y lo que es peor,
porqué.

domingo, 14 de abril de 2013

Visceral


Hay que ser visceral
en los poemas,
el amor no lleva (a) nada;

visceral.

Cómo me gusta esa palabra,
ojalá salpicar todas estas paredes de ruido y vísceras,
y quitarte esa sonrisa de que todo va a ir bien
como si creyeses de verdad
en nosotros.

He soñado con cielos naranjas
y he creído estar en el infierno. He dejado de dormir,
te he buscado
y no estabas. Y he sabido que, otra vez, algo se me había muerto por dentro.
Como cada mañana desde que no estás.

Nunca fui un capítulo en tu vida,
como mucho
un verso que se te colaba
entre copa y copa en la bragueta.

Adoro las películas que me contabas
para que me fuese de la cama;
aquellas de fantasmas muriendo de soledad
y cada día más vivos.

Tengo el pecho vacío. Los pulmones
negros.
Las venas colapsadas del veneno de tu despedida.

La nostalgia me sigue pareciendo una puta
disfrazada de buenos recuerdos,
que cobra caro los billetes de vuelta
a una casa
que ya no se parece a nada nuestro.

He perdido trenes
que nunca me molesté en coger. Me he subido a aviones
por amor al arte
y a las personas. Y para qué.
La ilusión es el primer paso
para perderlo todo.

No creo en la tristeza
porque cada vez que quiero llorar me masturbo.
(De ahí que mi espíritu masoquista
se pelee cada noche por pensarte
y tener otro orgasmo)

Sé que he sido feliz
aunque no me he dado cuenta.

En fin, dime qué me has hecho, por favor.

O mejor,
no me lo digas
pero deja de hacerlo.

Y antes de irte
deja las llaves en la puerta
y recuérdame lo de las vísceras
para el próximo poema.

Poesía, porque me has abandonado.

"Los domingos sin ti
son días más tristes,
a menos que salga el sol,
entonces eres tú, que me estás brillando."
(No sé de quién es, pero.)


No escribo porque tú ya superas cualquier poema mío,
y no me atrevo.

Me acojona pensar he dejado las letras,
pero es que se me hace tarde
a diario
incluso cuando no tengo a dónde ir.

Prostituir un par de versos,
hacerlos trabajo u obligación,

esto no es poesía, porque me has abandonado. Ya ni me lo pregunto.

Al final creo que es ella quién me ha dejado sola, la poesía, digo,
por celos
o porque te prefiere a ti, aún no lo sé. Lo discutiremos en otro momento,
cuando no vaya con prisas
a ninguna parte,
ya me entiendes.